Problemas para retirar el pañal

Si quitarle el pañal no va tan bien como esperabas, no te preocupes. Es bastante común tener algún problema cuando se está aprendiendo a utilizar el orinal, y a muchos niños tardan entre tres y seis meses en convertirse en expertos en ir al cuarto de baño.

Puede que no lleguen al orinal a tiempo, o que no quieran ir, o sencillamente que no sean conscientes de que han tenido un escape. Los papás deben mantener siempre la calma, aunque sea la tercera vez que ocurre ese día.

Quizás sea demasiado pronto y tu peque no está preparado. No pasa nada. La mayoría de los padres inician el proceso cuando sus hijos tienen entre dos años y dos años y medio. Pero, como todos sabemos, cada niño se desarrolla a un ritmo, por lo que el momento adecuado para dejar el pañal también dependerá de cada caso. Saber los escollos a los que te vas a enfrentar y, sobre todo, cómo gestionarlos, facilita las cosas y hace que el proceso sea menos estresante para ti y para tu peque.                                                                                

No quiere utilizar el orinal

Si tu peque se niega en redondo a acercarse siquiera al orinal, lo más probable es que no esté preparado aun. Intenta convencerle amablemente, pero, si no da su brazo a torcer, deja pasar un mes o así y vuelve a intentarlo. Fíjate en los signos de que tu hijo está listo:

    • Se mantiene seco durante dos horas.

    • Se esconde cuando hace caca.

    • Te dice que ha hecho caca o pis.

    • Te hace preguntas sobre el orinal.

    • Insiste en que le cambies cuando tiene sucio el pañal.

No quiere hacer caca en el orinal

Conseguir que tu peque haga pis en el orinal es un buen comienzo, pero puede que no quiera hacer caca, en cuyo caso el proceso puede ser un poco más largo. Es algo muy común que puede llevar algo más de tiempo.

A veces lo único que necesitan es ánimos y motivación. Pueden resultar útiles en este caso los cuadros de recompensas para quitar el pañal, ya que son una forma de registrar sus logros en el orinal.

Si lo deseas, puedes imprimir nuestro cuadro del orinal para que os sirva de ayuda a ti y tu peque durante el proceso de aprendizaje.

Otro motivo por el que los niños son reticentes a hacer caca en el inodoro o el orinal es que les asusta la caca en sí. Le puedes ayudar a superar este miedo vaciando su pañal juntos en el wáter. Indícale que se lave las manos después de hacer sus cosas para que vea que no hay problema. Haga o no caca, no olvides elogiarle por hacer pis o, simplemente, por sentarse en el orinal.

No quiere quedarse en el orinal y terminar

A muchos niños les cuesta estar quietos, y la cosa se complica cuando están en el cuarto de baño. En primer lugar, hay que tratar de retenerlos un par de minutos para asegurarse de que han terminado completamente.

Si no ocurre, hay que dejar que se marchen y probar de nuevo más tarde. Hay que intentar convertir las visitas al baño en un rato divertido para que se mantengan pegados a su orinal, especialmente si se trata de niños con facilidad para distraerse. Es muy buena idea tener un cuento cerca del orinal; hay muchos muy entretenidos que tratan sobre el uso del orinal y que pueden ser muy útiles.

Por otra parte, si están jugando a algo cuando toca ir al baño, asegúrales que sus juguetes se van a quedar donde están. Si tienen hermanos, asegúrate de que dejan de jugar en la pausa para ir al servicio.

Escapes durante el aprendizaje

Puede parecerte que no está yendo bien la cosa si tu peque tiene escapes, pero le ocurre a la mayoría de los niños. Tienes que ser perseverante, todo llega con la práctica.

La perseverancia es esencial. No empieces a quitarle el pañal y luego lo dejes una y otra vez; así solo consigues confundir a tu hijo. Si, después de unos días o de una semana sientes la necesidad de dejarlo, vuelve a los pañales y deja pasar unas semanas antes de volver a intentarlo.

Independientemente de que tus problemas durante el proceso sean con la caca o con el pis, prepárate para estar cambiando a tu peque y lavando ropa con mucha frecuencia. Recuerda que no lo hacen a propósito; no hay que reñirles ni presionarles.

Tu hijo puede disgustarse mucho con los escapes, no le hagas sentir peor. Muy al contrario, felicítale cuando no haya habido accidentes y recuérdale que la próxima vez debe acudir al orinal. Esto puede hacer que el proceso de aprendizaje se alargue más de lo que habías pensado.

Prueba a preguntar más veces a tu hijo si necesita ir al servicio y anímale a decírtelo. Mantente alerta ante cualquier signo que indique que tiene ganas de ir y llévale por si acaso.

Estrés y ansiedad durante el aprendizaje

El proceso de quitarse el pañal es a menudo estresante para los niños, especialmente, cuando empiezan a utilizar un inodoro de verdad. Recuerda que para ellos es una experiencia totalmente nueva; algunos son más receptivos, otros se sienten recelosos y tardan en comprender que no es una misión tan abrumadora como pensaron en un principio.

Mientras aprenden a utilizar el orinal, los niños pueden sentir miedo a:

    • Caerse por el retrete – Si tu hijo o hija tiene miedo a utilizar el inodoro, pon un reductor y un taburete para facilitarle las cosas. Háblale del hecho de ir al baño de forma positiva, incluso deja que vea cómo tú lo utilizas para que se dé cuenta de que es algo que hace todo el mundo.

    • Baños públicos – Aunque tu peque utilice el baño de casa, puede que le den miedo los baños públicos. La mayoría no se sienten tan seguros y cómodos como en su casa. Trata de que la experiencia se parezca en lo posible a estar en casa; puedes llevar, por ejemplo, el cuento que estáis leyendo. Háblale durante el proceso, explícale las diferencias, como los secadores de manos, los cubículos o los urinarios.

    • Cisterna muy ruidosa – El ruido que hace la cisterna cuando se vacía puede asustar a los más peques. Algunos tienen miedo de que se los trague el retrete. Si te parece que esto le puede ocurrir a tu peque, al principio espera a que salga del baño para tirar de la cadena. Más adelante, hazlo con él o ella delante, pero mientras está distraído/a. También puedes decirles que lo hagan ellos mismos, para que vea que no da nada de miedo.

    • Ver la caca en el wáter o el orinal – El estrés que sienten los pequeños aprendices se debe a veces al hecho de ver sus deposiciones en el retrete o el orinal. No las han visto antes y presenciar cómo se las lleva el agua del wáter puede darles miedo. Explícale a tu peque lo que son, por qué vamos al baño y dónde acaban las cacas. También puedes decirle que no mire y que baje la tapa cuando termine.

Si tu hijo/a siente ansiedad y esto está dificultando el aprendizaje, infórmate sobre la ansiedad en el proceso de quitar el pañal aquí.

Pasos atrás durante el aprendizaje

Han pasado algunas semanas desde que le quitaste el pañal y todo va bien. Pero, de repente, la cosa cambia. Empieza a tener escapes de nuevo o decide que no quiere volver a utilizar el orinal. Las regresiones durante el aprendizaje pueden resultar frustrantes. Mantén la calma: sabes que puede hacerlo. Simplemente, puede llevaros más tiempo del que esperabas.

Te contamos cómo gestionar los pasos atrás durante el aprendizaje.

    • Regresión intencionada: ¿tu hijo o hija de cuatro años se lo hace encima a propósito? Intenta no enfadarte. Actúa así por algún motivo. Puede que busque que le prestes más atención. O quizás se ha producido un cambio importante en su vida, como empezar con un nuevo grupo de niños en la guardería o ir al colegio. Gestiona la causa, no el resultado. Si el motivo no es evidente, habla con él/ella y pregúntale por qué lo hace. Tómate tu tiempo para explicarle que lo estaba haciendo fenomenal y mantén una actitud positiva. Empieza un sistema de recompensas para animarle a volver al buen camino.

    • Regresión involuntaria – Cualquier cambio puede afectarle a nivel emocional, y este puede ser el resultado. Si logras identificar el motivo, trata de resolver el problema. Puede que tu hijo/a solo necesite que le recuerdes con cariño lo que debe hacer. Una regresión involuntaria puede también deberse a un problema como una infección en la vejiga. Si la situación se prolonga en el tiempo y crees que este puede ser el motivo, consulta al médico.